Catálogo en Línea
Contenido
La araucana
**Uno de los acontecimientos que más conmovían a España durante el siglo XVI era la llegada de naves procedentes de las Indias Occidentales. Había ansia de saber lo que ocurría en aquellas tierras, que se antojaban de fábula, y de tener noticias de los que habían partido con ellas. Volvían capitanes y soldados con más o menos monedas en la escarcela, más o menos cicatrices en el cuerpo y más o menos satisfacciones en el alma. Habían ido a América unos por afán de aventuras o de riqueza, y otros por afán de gloria, jurando todos fidelidad a Cristo y al Rey, en cuyo nombre llevarían al cabo descubrimientos y conquistas. La fidelidad al Rey sí que la cumplían, pues un intento de rebelión costaba la vida a quien osase: pero pocos se preocupaban una vez llegados al Nuevo Mundo de extender la fe de Cristo, pues estimaba la mayoría que para eso estaban los frailes, quienes, a decir verdad, cumplían a conciencia con su nobilísima misión. El año 1563, por el mes de junio, volvió en una de esas naves el capitán don Alonso de Ercilla y Zuñiga, que ocho años atrás había salido por el puerto de San Lúcar de Barrameda en las tropas de Jerónimo de Alderete, Adelantado de Chile. Nadie lo esperaba en el puerto, pues si eso hubiera sido lo habría dicho don José Toribio Medina, el mejor de los biógrafos de Ercilla. Don Alonso pasó del puerto de Madrid y allí recibió la noticia de la muerte de su madre, doña Leonor de Zuñiga, acaecida en Villafranca de Montes de Oca en los primeros días de 1559. Una pena muy honda se apoderó del alma de Ercilla: su padre, el ilustre doctor don Fortunio García de Bobadilla, miembro del Real Consejo, había muerto cuando él, Alonso, apenas contaba poco más de un año de edad, en Dueñas, víctima de la peste que asolaba la comarca, en uno de los primeros días de septiembre de 1534. Su madre había quedado con seis hijos y pocos bienes de fortuna, y ésta se vio mermada cuando en 1545, tras largos y molestos pleitos, perdió el señorío de la villa de Bobadilla. En los primeros años de su viudez posiblemente haya ido a vivir con sus hijos en el que fue su hogar paterno en Bermeo, o a Nájera, donde el duque de ese título había sido gran amigo de su esposo; o quizás haya vivido en Bobadilla, lugar en que el mismo Alonso dice haber vivido. El mayor de sus hermanos murió en Madrid en 1545; el segundo siguió la carrera del sacerdocio; y sus tres hermanas y él, Alonso, quedaron al lado de su madre. Esta le enseñó las primeras letras. En 1548, por la estimación que Carlos V le había tenido a don Fortunio García de Ercilla, hombre muy inteligente y culto, y honrado a carta cabal, doña Leonor entró como guardadamas de la infanta de España, doña María, que en es mismo año se había casado con Maxilimiano, que fue rey de Hungría y de Bohemia. Consiguió doña Leonor que su hijo entrara en calidad de paje del príncipe don Felipe, hecho que implicaba el reconocimiento de su origen noble y le abría la carrera de la Corte, brillantísima por aquel entonces. Alonso, que ya tenía incipientes conocimientos del latín y de literatura, completó su aprendizaje reunido con todos los otros pajes, según la usanza de la corte bajo la dirección del eximio latinista y humanista don Cristóbal Calvete de la Estrella. LA ARAUCANA. Poca era, en realidad, la instrucción libresca de Ercilla antes de la publicación de la Primera Parte de La Araucana. Se colige por su obra que conoció la Eneida de Virgilio, la Farsali de Lucano, el Orlando de Ariosto, el Infierno de Dante y la Biblia, y que tuvo nociones de filosofía natural, que entonces comprendía la astronomía y la astrología. Pero es indudable que lo mejor de su cultura lo adquirió en los viajes y su conocimiento del corazón humano, en el trato con los hombres. Su poca instrucción libresca, benéfica para Ercilla y sus lectores, se aprecia en la espontaneidad de su expresión exenta de rebuscamientos en el lenguaje y de recargo de citas históricas y mitológicas. La Araucana está escrita en octavas reales, combinación métrica de ocho versos endecasílabos, y dividida en tres partes; la primera que comprende quince cantos, la segunda igual número y sólo siete la tercera. Ercilla compuso La Araucana en la misma guerra y en los mismos pasos y sitios, escribiendo muchas veces en cuero por falta de papel, y en pedazos de cartas, algunos tan pequeños que apenas cabían seis versos, que no me costó después poco trabajo juntarlos, entre los años de 1557, el de su arribo a la isla Quiriquina, y el de 1560, y la Tercera en 1589, no es aventurado afirmar que fue revisada y pulida posteriormente por su autor antes de darla a la imprenta. La Araucana tiene como lugar de acción una larga y estrecha faja de tierra que se extiende al sur del Perú entre el Oceáno Pacífico y la cordillera de los Andes, Chile, una provincia grande que contiene en sí otras muchas provincias, una de ellas el Estado de Arauco. El momento histórico, la llegada de los conquistadores ante quienes todos los pueblos se doblegan, excepto los araucanos, guerreros por ancestral herencia y educados militarmente-Esparta en el Nuevo Mundo-, vigorosos, inteligentes, sufridores. Sería injusto considerar que sólo la escoria de España hizó la conquista de las Indias Occidentales atraída por la ambición del oro; mucho jóvenes educados en el ambiente caballeresco de la época, Ercilla entre ellos, forman parte de las expediciones. Junto a gente analfabeta van hombres de superior cultura, uno de éstos Pedro de Valdivia, y junto a soldados bisoños, muchos que han peleado en Flandes, Pavía y en Italia. El poeta describe concisamente la tierra de Chile, así como las costumbres indígenas, y con vigor que nunca decae, las batallas que se suceden, en ocasiones con perfiles dantescos...**, Ofelia Garza de Del Castillo. Alonso de Ercilla y Zuñiga. La Araucana. Síntesis biográfica de Ercilla. Bibliografía. Privilegios. Sonetos laudatorios. Dedicatoria. Prólogo del autor. PRIMERA PARTE. Del canto I al canto XV. SEGUNDA PARTE. Del canto XVI al canto XXIX. TERCERA PARTE. Del canto XXX al canto XXXVII. Declaración de algunas cosas de esta obra
APA
Ercilla, Alonso de. (1977). La araucanaLa araucana; **Sepan Cuantos...** (4a.ed. ed.). Porrúa.
Detalles
- Ubicación:Colección general - 861 - E65a
- Edición:4a.ed.
- Ciudad:México, D. F.
- Fecha Publicación1977
- Editorial:Porrúa
- Temas:POESIA. LITERATURA ESPAÑOLA.
- ISBN:[No definido]
Inventarios
| Inventario | Cooperante | Estado | |
|---|---|---|---|
| 1 | 0005806 | Asamblea | Disponible |


.jpg)
